El concepto de madurez tiene muchas connotaciones, por lo mismo, suele ser muy
ambiguo, se podrÌa decir que la madurez implica alcanzar una plenitud, sea esta desde el
punto de vista org·nico, cuando se logran ciertas dimensiones de estatura, o a lo mejor se
pueden observar signos de madurez en alguien que no reacciona impulsivamente a un
determinado estimulo. En las mujeres se puede observar la madurez fisiolÛgica, al
momento que presentan flujo menstrual, lo cual indica que su cuerpo es capaz de procrear o
dar vida a un nuevo ser, en los varones, es m·s complicado observar signos de madurez, de
hecho existe la creencia de que las mujeres maduran m·s pronto que los hombres, a lo
mejor a lo que se refieren es a la madurez fisiolÛgica, sin embargo a su vez, pueden ser m·s vulnerables anÌmicamente hablando, puesto que su misma actividad hormonal les propicia
una especie de inestabilidad emocional, °por supuesto que esto no es regla general° otro
signo de madurez, podrÌan ser las actitudes de apego y desarrollo en el plano productivo,
ll·mese trabajo, escuela, familia, o incluso el propio auto desarrollo.
No obstante que existen algunas diferencias importantes en el gÈnero, los hombres y las
mujeres comparten el mismo rango de crecimiento alrededor de los doce aÒos, donde los
signos de crecimiento se hacen m·s evidentes a nivel corporal, de ahÌ que una niÒa puede
convertirse en mujer en un santiamÈn, y el joven en varÛn en igual medida. Pero entonces
puede decirse que los signos de madurez øSÛlo son visibles desde lo corporal?
Definitivamente °No° los signos de madurez son m˙ltiples y muy variados, algunos son
m·s evidentes y otros m·s sutiles, sin embargo existe un signo que desde mi Ûptica es el
m·s difÌcil de alcanzar y sÛlo unos cuantos lo descubren, y encuentran la verdadera
felicidad, una vez que saben que lo han encontrado, la felicidad que experimentan aquellos
que han encontrado este signo de madurez suele ser paradÛjica, ya que quien se atreve
verdaderamente a considerar este sÌmbolo, cÛmo recurso para ser feliz, es en ese mismo
instante cuando sÈ estar· alejando de los dem·s, y entonces experimentar· una lejanÌa con
los otros y una cercanÌa consigo mismo. Este signo de madurez se refiere precisamente a la
aceptaciÛn de la propia naturaleza.
Patricia Corres Ayala(1977) en su libro ìLa memoria del olvidoî nos obsequia una gran
reflexiÛn al respecto de la naturaleza del hombre, y para ello parafrasea a un ilustre
pensador del siglo diez y seis llamado Baruch de Spinoza quien expone que la naturaleza
del hombre es lo m·s cercano a Dios, ya que la naturaleza en perfecta, y por lo tanto el
hombre, al ser parte de la naturaleza tambiÈn es perfecto, y entonces la perfecciÛn existe en
el ser humano, y esta se manifiesta a partir del funcionamiento corporal, pero si el ser
humano es perfecto, porquÈ act˙a con tal imperfecciÛn.
La respuesta a esta pregunta es que el hombre es perfecto en lo que a funcionamiento
corporal se refiere, puesto que su cuerpo opera sincrÛnicamente, est· programado para
realizar toda su operaciÛn de manera armÛnica y precisa, el cuerpo sabe reconocer las
seÒales de hambre, sed, cansancio etc., y asÌ mismo, se auto regula sin que para ello influya
la voluntad del hombre, y es esto esencialmente lo que lo hace imperfecto, es decir su
voluntad de aceptar o negar, tomar o alejar, y por tanto ejercer su libre albedrio, y en este
acto, Èl ser humano decide quÈ alimentos darle, quÈ bebidas acercarle o bien quÈ descanso
negarle a su propio cuerpo.
Por tanto el hombre es perfecto, no asÌ su voluntad, esta, lo hace imperfecto. Y es esta
voluntad de hacer o no hacer, decidir o no decidir, la que provoca que el hombre se olvide o
desconozca esta finura que cohabita en Èl, y en lugar de esto, busca la perfecciÛn fuera de
sÌ, cuando en realidad la exquisitez est· adentro a partir de su funcionamiento.
Cuando el ser humano aprenda que al buscar en sÌ mismo, encontrar· su esencia, y cuando
se encuentre en lo m·s puro de sÌ mismo, que es su esencia, le ser· f·cil encontrar su
potencia, y una vez en contacto con esta, le ser· cÛmodo realizar todo aquello que se
relacione con su eficiencia, y entonces aquÌ se manifiesta la paradoja de la madurez. Esto
quiere decir que madurar implica reconocerse a sÌ mismo, y considerar los otros, por tanto
ser una persona madura es aceptarse uno mismo y permitir que los otros a su vez lo sean, y
esto hace que los otros sean diferentes a uno, pero no por ello extraÒos mi.
Asentir esto, es aceptar la individualidad, es admitir mi presencia, es por esto que me atrevo
a decir que el mayor signo de madurez comienza con la aprobaciÛn incondicional de sÌ
mismo, sin negar la naturaleza del otro, asÌ entonces, algunos adultos podr·n gritar a los
cuatro vientos, ìtienes que madurarî asumiendo equivocadamente que madurar es igual a
adoptar las actitudes de ellos, por lo mismo cuando dicen tienes que madurar,
implÌcitamente est·n diciendo, ìsÈ cÛmo yoî cuando en realidad la madurez consiste en
obedecer la propia naturaleza, y en el desarrollo de Èsta se alcanzar·n beneficios para sÌ y
para los dem·s.
AsÌ entonces si el ser humano obedece y act˙a en funciÛn de su naturaleza, aprender· a
convivir con la perfecciÛn y en contacto con Èsta bondad, sabr· determinar lo que es bueno
para Èl y se dar· cuenta en realidad, que su naturaleza es simple y a la vez compleja, y por
lo mismo su h·bitat, ya tiene un curso establecido, y por tanto, no requiere de grandes y
abundantes acciones para cuidarla, sÛlo requiere de saber escuchar, sentir, acariciar,
alimentar y cuidar el propio cuerpo, y cuando logre armonizar la uniÛn de naturaleza y
voluntad, asÌ, con esta fusiÛn habr· conseguido grandes avances en pos de su madurez.
Mtro. Alejandro Ochoa Pimienta
Universidad AutÛnoma de Nayarit
